Esto es claramente subjetivo, y marcado por mis propios gustos, pero ... ahí va.
-
Acorde mayor
Fue tu primer amor. Era cálida y alegre como el sol de primavera, pura como el rocío de la mañana. Cuando sonreía, las nubes huían y el viento se convertía en brisa dulce y fragante. Y aún así, tan ligera y juvenil, de vez en cuando parecía una reina, majestuosa como los acantilados resistiendo el embite de una tormenta, sagrada como la oración de un niño.
Pero rompísteis. Al final te pareció simple y poco sofisticada, inmadura. La verdad es que te cansaste de su eterna alegría. Después de todos estos años, la recuerdas con mucho cariño; y cuando piensas en ella parece que todavía puedas oir su risa y sentir la caricia de sus besos.
-
Acorde menor
Era melancólica y distante. Aunque sonriera, siempre parecía triste. Pero eso hacía su belleza más punzante, más profunda. También era una soñadora, y te dejaste acunar muchas veces por su voz lánguida cuando te hablaba de las partes más tristes de la vida. Cuando ella lo decía, no era desagradable: era como un dolor que limpiaba, que purificaba y daba sabiduría. Cuando se ponía seria, era como si tuviera miles de años y hablara con la autoridad del que ha visto pasar muchas cosas a su alrededor. Y cuando se enfadaba, era terrible como la ira de todos los dioses, fiera como una manada de lobos tras su presa.
Pero no te sentías capaz de consolarla. A pesar de tus esfuerzos por animarla, seguía atormentada y quejumbrosa. Era como intentar llenar un pozo sin fondo.
-
Acorde suspendido segunda
Te atrajo desde la primera vez que la viste. Sus aires enigmáticos y exóticos te hechizaban. Su cara podía convertirse en una máscara de la que surgía tanto una risa como un llanto. Te mantenía en ascuas, sin decir claramente lo que sentía. Era como un laberinto que no podías dejar de explorar.
Intentaste comprenderla, pero no fuiste capaz. Nunca llegó a confiar en ti realmente, y su máscara siguió ocultándola de ti. Su recuerdo aún te hace preguntarte quién era ella realmente.
-
Acorde suspendido cuarta
No duraste mucho con ésta. Tenía algo, sí, algo diferente a las demás. Pero era demasiado inestable, demasiado inquieta. Con ella era imposible algo que tuviera sentido. Supones que lo que te atrajo de ella fue que te recordaba vagamente a otras, aunque no llegaba a ser como ninguna de ellas.
-
Acorde de quinta (no realmente un acorde, pero nos entendemos)
Caray. Después de tu última relación, necesitabas algo sencillo, algo sin complicaciones; y lo encontraste. Ella era puro fuego, pura pasión, amor de muchos octanos. No había punto medio: o estábais peleándoos, o hacíais el amor como animales. Todo con ella era superlativo, sin adornos, crudo como la carne recién cazada.
Fue intenso, pero duró poco. Buscabas algo menos violento, algo un poco más tranquilo e intelectual.
-
Acorde de sexta
Creiste que lo habías encontrado con ella. Era distinta, tenía un toque "chic" que le daba un aspecto de mujer culta y de gustos finos y sofisticados. Hablaba de una forma que te dejaba pensando en qué habría querido decir realmente.
Pero aunque te esforzaste, no llegaste a entender de qué iba. Todo era muy forzado. Vuestra relación siempre fue superficial, y no había verdadera química.
-
Acorde de séptima mayor
La encontraste por casualidad. Era tímida, dulce y delicada como una figurita de cristal o una gota de agua bailando al final de una hoja después de la lluvia. Pero cuando ganabas su confianza, se volvía juguetona y risueña.
Todavía no sabes muy bien por qué no funcionó. Quizás todo era tan fácil y cómodo que te sentiste atrapado, y huiste.
-
Acorde de séptima menor
Siempre has pensado que fue tu primera relación verdaderamente adulta. Era una mujer independiente, de carácter. Normalmente parecía fría, pero tú supiste encontrar esa faceta divertida y burlona que escondía para los que sabían buscar. Sabía quitarle hierro a las cosas tristes, y hacerlas más llevaderas.
Podías haber estado muy bien con ella, pero no era tu destino; porque pronto conociste a otra que te sorbió el seso, y la dejaste.
-
Acorde de séptima dominante
La reina de las fiestas. En una la conociste. Era frívola, coqueta, y muy sexy. Verla era desearla. Cuando bailaba, el pulso se aceleraba y los más bajos instintos tomaban el control de tu cuerpo. Te lanzó una mirada y te hizo suyo para siempre.
Pero, quizás a modo de castigo kármico, te dejó. Te mordió, te masticó, y cuando te hubo saboreado a fondo, te escupió. Quedaste destrozado.
-
Acorde de novena
Gracias a ella pudiste recuperarte. Encontraste algo muy parecido a lo que te había gustado de tus primeros amores, pero más suave y amable. Incluso cuando estaba triste seguía siendo preciosa. Era sofisticada y elegante. Una verdadera dama con sonrisa de chiquilla inocente.
Era demasiado buena para ti. Lo intentaste, pero no pudiste mantenerte a su altura. La dejaste porque sentiste que estabas siendo un obstáculo.
Y me quedarían los acordes de onceava y treceava, pero como no los uso mucho, voy a pasar :-)
Una pregunta inocente...
¿conservas en una agenda los números de teléfono de todos esos acordes? ;-)