"xouba.net" ist kaputt

Acabo de quitar el enlace a "La música de Xouba" que tenía ahí arriba, porque el dominio expiró hace un tiempo y ahora lo llevaba un spammer/squatter. La página mejoró bastante: en lugar de mi espartana página web con enlaces cutres a mis MP3, había una página con una lozana moza en ropas menores.

En febrero del año que viene acaba la concesión del dominio "xouba.net". Espero poder cogerlo entonces, o comprar uno para mi música entremientras.

Por supuesto, si algún lector dadivoso quiere pagarme los 15€ que vale comprar un dominio un año, aceptaré la donación gustoso :-)

"Lightweight"

Odio los programas que dicen ser lightweight y luego piden más máquina que un programa de cálculos meteorológicos. Ejemplos concretos que desatan mi ira últimamente: Firefox y Abiword.

Si hacen un apt-cache show firefox, verán que la descripción corta es lightweight web browser based on Mozilla. Últimamente uso sobre todo mi portátil, un iBook G4 a 1Ghz con 768MB de RAM. Y tanto en OSX como en Linux ocupa una barbaridad. No debería sorprenderme: cualquier cosa que esté basada en Mozilla está condenada, tarde o temprano, a convertirse en un mamotreto de varias toneladas. Firefox nació en el 2003, y entonces ya se anunciaba como lightweight. Eso hace pensar que un ordenador de varios años después debería moverlo con una mano atada a la espalda, pero no es así. Lo que yo espero de un programa lightweight es que cargue rápido, ocupe poco en memoria y chupe poca CPU. Firefox carga razonablemente rápido (más de diez segundos, menos de medio minuto), pero en cuanto a RAM y CPU ... top dice que ocupa 210MB de memoria "VIRT" y 53 de "RES". Cuando abro varias pestañas, teclear en la barra de navegación tiene un retraso pequeño pero apreciable (aunque yo tecleo bastante rápido, y no lo digo por presumir). Moverse de una pestaña a otra tiene un retraso significativo, y eso en páginas sin muchos gráficos, como la de Wikipedia y la de bienvenida de Ubuntu.

O sea: lightweight mis narices. Y ya saben que no era "narices" lo que quería decir.

Y luego Abiword. Ocupa poco en disco, eso sí que es cierto. Pero luego también necesitas una CPU ridículamente rápida para que funcione cómodamente. Vuelve a pasar lo de teclear y tener que esperar a que el texto tecleado alcance tu ritmo; y eso con la corrección automática desactivada, que si no ... Pero menos mal que sólo es un procesador de texto, en el que lo de teclear texto no tiene mucha importancia. Los menúes son muy bonitos y las screenshots quedan muy bien, aunque hacer un texto grande con él sea más doloroso que hacerse un agujero para un pendiente con una broca del quince.

Recordemos: tanto Firefox como Abiword se anuncian como las alternativas "ligeras" a otros programas. Y sin embargo, el procesador de textos de Open Office (que no pretende ser lightweight) funciona perfectamente, incluso a mi ritmo de tecleo. Responde bien incluso a la prueba de fuego de teclear un párrafo largo y luego borrarlo todo pulsando backspace durante un rato largo. Cuando sueltas la tecla, el cursor deja de borrar donde iba cuando soltaste la tecla. Si hago lo mismo en Firefox o Abiword, se borra siempre más texto del que quiero.

Sospecho que parte del problema es GTK. Open Office también está hecho en GTK (¿no?), pero a lo mejor los controles que usa son distintos, o usan alguna técnica vudú especial para programarlos. Me da igual: ni Abiword ni Firefox son ligeros a estas alturas, cuando deberían serlo ya hace años, cuando nacieron.

Y una mentira, por muy Open Source que sea, sigue siendo una mentira.

Debates

Una de las muestras más evidentes de que, a pesar de toda nuestra civilización, seguimos teniendo una mentalidad tribal, son los debates pre-electorales.

Piénsenlo bien: ¿qué importa si un candidato es un buen debatista o no? Sí, nos gustará que tenga una mente ágil y un verbo afilado, que sus razones sean lógicas y convincentes, y que tenga buenos argumentos para defender sus ideas. Pero al final, si gana las elecciones, eso será muy poco relevante. Un presidente del gobierno no es un rey "a la antigua", del que dependen todas las decisiones: es sólo la cabeza de un cuerpo de políticos que, entre todos, toman las decisiones que dirigen el país. Es una pieza más del "motor decisional", por decirlo así. Que Zapatero machaque a Rajoy o que Rajoy humille a Zapatero no importa. Son los mascarones de proa de sus respectivos equipos, de los ministros futuribles, y de esos ministros dependerá más el futuro gobierno que de la habilidad del futuro presidente en el debate.

Es muy probable que el "paladín" que identificamos en uno u otro candidato nos decepcione luego cuando llegue al gobierno. Cuando eso pase, recuerden que es culpa suya por olvidar que estamos eligiendo al presidente de gobierno, no al jefe de la tribu.

Más té

Hace casi un año les hablé de mi descubrimiento del té Earl Grey. Tras todo este tiempo he probado unos cuántos más, pero mi favorito y el que me enganchó al té fue el Chai indio.

Vean el enlace para más información. En resumen, es un té espeso, con leche, muchas especias y mucho azúcar. Sabe muy dulce y es muy aromático. Hay múltiples recetas ligeramente diferentes, que varían sobre todo en las especias usadas y su cantidad.

Pero todas tienen algo en común: dan bastante trabajo. Y yo soy muy vago. Algunas de las especias que se usan son comunes y se pueden comprar en el Froiz/Gadis/Día más cercano: canela en rama, pimienta (en granos "gordos") o clavo. Pero otras son más difíciles de encontrar: gengibre y cardamomo, por ejemplo. Lo que hago, para evitar esfuerzos, es un "medio Chai": uso "Earl Grey" como té y echo sólo las especias que tengo a mano. Está bueno, y especialmente me gusta el sabor que le da el clavo a la mezcla.

Hay otro punto importante: a mí me gusta mucho el Chai, pero hay que recordar que sigue teniendo té, y el té tiene cafeína. Una de las primeras veces que probé el Chai, estaba tan bueno y tomé tanto que luego me daban taquicardias. Me gustaría decir que las soporté sin problemas y al día siguiente me reí mucho cuando lo conté, pero no fue así: pasé una noche horrible y apenas dormí. Tuve que tomar un par de tilas para que mi corazón recuperara el ritmo normal.

Hoy probé a usar Rooibos en lugar de té para la mezcla, y el resultado ha sido satisfactorio. Creo que lo importante es, con té o sin té, echar mucho azúcar (tres cucharadas y media para una taza individual, en mi caso). Según Wikipedia, eso "despierta" el sabor de las especias. La pena es que el Rooibos que tengo yo es en bolsitas, y seguramente en hojas sueltas sabe mejor.

Así que mi próximo objetivo será seguir esta línea de investigación. Y espero obtener al final una bebida tan rica como el Chai, pero sin los efectos negativos de la cafeína.

"The Stand", de Stephen King

Esta semana he terminado de leer "The Stand", de Stephen King (creo que en español se llama "Apocalipsis"). Pretendía que fuera mi primer libro de Stephen King, pero por diversas razones acabé leyendo "La Zona Muerta" antes que ése. Lo escogí, como contaba hace unas semanas (unos meses, más bien), porque dicen que es el preferido de los fans. Quería leer algo bueno de Stephen King para hacerme una idea de su estilo, y decidir si leer más cosas o no.

El libro "pesa" unas 1200 páginas, porque es la edición reeditada y recauchutada, unas 500 páginas más que el original y 12 ilustraciones. Lo que S. K. tuvo que recortar en la primera edición (en 1978) porque sus editores no le dejaron publicarlo, lo hizo él después, cuando ya era suficientemente famoso, rico y chulo (en 1990). El libro fue ligeramente reescrito para ambientarlo en esos años: hay referencias a Tom Cruise, George Bush y cosas así. La edición que tengo yo es de tapa dura, en inglés. A mí me gustan los libros así, pero es tan enorme que parece que vayas cargando con la Biblia.

Tengo algo que decir respecto a las ilustraciones: son en blanco y negro, de un marcadísimo estilo cómic. El artista (Bernie Wrightson) dibuja bien, pero tengo un problema con su estilo: dibuja las chicas como si fueran hombres. Y hombres musculosos, además (sé que a algunos de mis lectores eso les parecerá un aliciente, pero no es mi caso). Si no fuera por las notas al pie, no habría reconocido en los dibujos a las protagonistas.

La historia es ésta: un laboratorio militar de los EEUU desarrolla una versión de la gripe que produce una mortalidad del 99%. Por accidente se produce una fuga, y la gripe (Captain Trips, le llamarán luego) se propaga por el mundo, causando un apocalipsis en el que sólo sobreviven unos pocos. La sociedad que conocemos se desmorona y desaparece. Los supervivientes tienen misteriosos sueños que los separan en dos bandos: los que se sienten atraídos hacia Nebraska, hacia una muy anciana mujer negra que vive rodeada de campos de trigo y que ven como la personificación de la bondad (Abagail Freemantle); y los que se sienten atraídos hacia Las Vegas, hacia el poder de un hombre oscuro y sin rostro, la encarnación del mal más malévolo, al que llaman Randall Flagg. Los dos bandos se preparan para la inevitable confrontación mientras intentan restaurar un estilo de vida parecido al que llevaron antes de la epidemia.

Lo mínimo que puedo decir del libro es que engancha. No engancha tanto como para leerlo hasta la madrugada todos los días, pero es muy fácil dejarse llevar y leer un poco más sólo para ver qué pasa con los personajes. Me gustó el desarrollo blow by blow de la tragedia, centrándose en los detalles de la vida cotidiana de cada personaje. Otros habrían resumido la agonía de la sociedad en unas pocas páginas, a grandes rasgos, pero King la describe día a día durante una buena parte del libro. En total, el libro abarca unos tres meses, desde que se produce el primer contagio hasta el desenlace de la batalla final. Como ver el derrumbe de un edificio a cámara lenta, desde que se aprieta el botón del detonador hasta que se asienta el polvo sobre las ruinas.

No soy un gran lector. Leo mucho, pero no me paro a analizar lo que leo ni reflexiono sobre ello. "Devoro" libros, más que "degustarlos". Me quedo con las ideas de lo que pasa en lugar de saborear la prosa como hacen los lectores "de verdad". Quizás por eso nunca podré apreciar a los clásicos, que en general me parecen un tanto aburridos. Lo digo para que lo tengan en cuenta cuando digo lo siguiente: "The Stand" está muy bien escrito. Aunque sólo sea porque es un montón de texto, y nunca se hace pesado. Los detalles están muy trabajados: las referencias cronológicas, culturales y geográficas son apabullantes y verosímiles. No sé si alguien nativo de los USA lo verá igual, pero a mí al menos me lo pareció. Los diálogos también me gustaron mucho, porque tras un rato de leer identificas perfectamente a cada personaje sin que te digan quién es, sólo por su forma de hablar.

En otros libros parece que el escritor está en un helicóptero a varios cientos de metros sobre los personajes, contando lo que les pasa con frialdad, como observándolos en un laboratorio. En "The Stand", el escritor está pegado a ellos; es como un reportero que, cámara al hombro, estuviera filmando un documental sobre los personajes. Es imposible no sentirse inmerso en la historia con algo así.

El primer capítulo en el que se centra en Randall Flagg, describiéndolo, me gustó mucho. Es increíble cómo se puede escribir tanto sobre un personaje, diciendo de mil y una formas lo malvado que es, sin cansar. Al final del libro se pierde un poco de el aura que tiene durante todo el libro, pero mientras tanto da miedo. Nunca se sabe bien qué o quién es, ni hasta qué punto tienen límite sus facultades. A veces te quedas pensando, arqueando una ceja: "¿pero es que también puede hacer ESO?".

Otra cosa interesante del libro: cuando empiezas a leerlo, piensas que va del drama humano en la situación que se plantea. De cómo es la gente en situaciones tan desesperadas, el miedo que tenemos a los desconocidos, lo frágil que es nuestro estilo de vida, y cosas así. Todo muy racional, realista, tipo ciencia-ficción especulativa. Pero todo cambia cuando aparece Flagg, y empiezas a ver que el libro va a ser distinto de lo que te imaginabas. A mí me sorprendió bastante, y no sé si fue que King tenía pensado hacer un libro y luego a la mitad se le ocurrió darle un giro más fantástico o si lo tenía pensado desde el principio y todo lo que hay antes de la presentación de Flagg es sólo una introducción pasada de vueltas.

Por lo demás, hubo dos aspectos del libro que no me gustaron mucho:

  • Algunos personajes, a fuerza de ser tan "originales", son esperpénticos. Y lo peor es que, aún así, te los crees.
  • El final es un tanto deus ex machina. Todo ocurre de forma un tanto milagrosa, sin más explicación que "porque sí". O también puede ser que la explicación esté muy clara y yo no me haya enterado bien; pero me habían comentado que estas cosas solían pasar en los libros de Stephen King: todo se complica tanto que, al final, el desenlace no es del todo comprensible ni satisfactorio.

En general, muy recomendable. Me han dejado ganas de leer más cosas de Stephen King. Posiblemente me anime con algo de "La torre oscura". ¿Vaqueros post-apocalípticos bajo un gobierno feudal? Eso tengo que verlo.

L-U-N-A, eso significa algo interesante.

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