La vida, el universo y todo lo demás

Filosofía barata de una mente aburrida.

Sueños de libertad

A veces, a uno le gustaría rebelarse y hacer tonterías. Romper las reglas. No guardar las formas. Hacer algo inesperado. Soy consciente de su futilidad, pero no puedo evitar pensar así. Es como pasar la vida atado por una cadena que sabemos buena y conveniente, que evita que nos perdamos, y no poder evitar pensar en romperla y tirarla al río.

Por ejemplo: imaginemos que estoy escribiendo un artículo. Todo es bastante serio y predecible. "Si pinchamos en el botón de 'Nuevo', abriremos un nuevo documento". Aburrido. Es lo que toca, claro, al fin y al cabo el objetivo de un artículo es informar. Pero de vez en cuando me gustaría cambiarlo y poner algo ... distinto.

"Si pinchamos en el botón de 'Nuevo', una puerta interdimensional se abrirá en su armario, y será absorbido por él junto con todos los muebles de su habitación, su ordenador y su gato. Aparecerá en una dimensión alternativa, reencarnado en piedra de color verde."

"Si pinchamos en el botón de 'Nuevo', el mundo será devorado por un ente hiperestelar de dimensiones galácticas, y su alma será desgarrada en jirones y arrojada al limbo cruel y frío del vacío. Game Over. El mundo renacerá de las cenizas del antiguo, más limpio y agradable, y una nueva raza de seres cuasi-inteligentes repoblará la Tierra."

"Si pinchamos en el botón de 'Nuevo', usted desaparecerá en medio de una nube de humo y un nuevo usuario aparecerá delante del ordenador. Poof."

"Si pinchamos en el botón de 'Nuevo', no pasará nada. Algún programador perezoso ha olvidado implementar esa funcionalidad. Vagos, que son unos vagos. Malditos programadores. Siempre dando trabajo."

Lo siento. Lo necesitaba.

Debates

Una de las muestras más evidentes de que, a pesar de toda nuestra civilización, seguimos teniendo una mentalidad tribal, son los debates pre-electorales.

Piénsenlo bien: ¿qué importa si un candidato es un buen debatista o no? Sí, nos gustará que tenga una mente ágil y un verbo afilado, que sus razones sean lógicas y convincentes, y que tenga buenos argumentos para defender sus ideas. Pero al final, si gana las elecciones, eso será muy poco relevante. Un presidente del gobierno no es un rey "a la antigua", del que dependen todas las decisiones: es sólo la cabeza de un cuerpo de políticos que, entre todos, toman las decisiones que dirigen el país. Es una pieza más del "motor decisional", por decirlo así. Que Zapatero machaque a Rajoy o que Rajoy humille a Zapatero no importa. Son los mascarones de proa de sus respectivos equipos, de los ministros futuribles, y de esos ministros dependerá más el futuro gobierno que de la habilidad del futuro presidente en el debate.

Es muy probable que el "paladín" que identificamos en uno u otro candidato nos decepcione luego cuando llegue al gobierno. Cuando eso pase, recuerden que es culpa suya por olvidar que estamos eligiendo al presidente de gobierno, no al jefe de la tribu.

Más té

Hace casi un año les hablé de mi descubrimiento del té Earl Grey. Tras todo este tiempo he probado unos cuántos más, pero mi favorito y el que me enganchó al té fue el Chai indio.

Vean el enlace para más información. En resumen, es un té espeso, con leche, muchas especias y mucho azúcar. Sabe muy dulce y es muy aromático. Hay múltiples recetas ligeramente diferentes, que varían sobre todo en las especias usadas y su cantidad.

Pero todas tienen algo en común: dan bastante trabajo. Y yo soy muy vago. Algunas de las especias que se usan son comunes y se pueden comprar en el Froiz/Gadis/Día más cercano: canela en rama, pimienta (en granos "gordos") o clavo. Pero otras son más difíciles de encontrar: gengibre y cardamomo, por ejemplo. Lo que hago, para evitar esfuerzos, es un "medio Chai": uso "Earl Grey" como té y echo sólo las especias que tengo a mano. Está bueno, y especialmente me gusta el sabor que le da el clavo a la mezcla.

Hay otro punto importante: a mí me gusta mucho el Chai, pero hay que recordar que sigue teniendo té, y el té tiene cafeína. Una de las primeras veces que probé el Chai, estaba tan bueno y tomé tanto que luego me daban taquicardias. Me gustaría decir que las soporté sin problemas y al día siguiente me reí mucho cuando lo conté, pero no fue así: pasé una noche horrible y apenas dormí. Tuve que tomar un par de tilas para que mi corazón recuperara el ritmo normal.

Hoy probé a usar Rooibos en lugar de té para la mezcla, y el resultado ha sido satisfactorio. Creo que lo importante es, con té o sin té, echar mucho azúcar (tres cucharadas y media para una taza individual, en mi caso). Según Wikipedia, eso "despierta" el sabor de las especias. La pena es que el Rooibos que tengo yo es en bolsitas, y seguramente en hojas sueltas sabe mejor.

Así que mi próximo objetivo será seguir esta línea de investigación. Y espero obtener al final una bebida tan rica como el Chai, pero sin los efectos negativos de la cafeína.

Indiana Jones 4

Vía Slashdot, una preview de Harrison Ford en la película Indiana Jones 4 (pinchen para ver la imagen en grande).

Tiene buena pinta. Parece que Indy está tomando el sol en e porche de su casa tras un duro día de aporrear nazis, saltar precipicios y hacer proezas con el látigo. Porque claro, a su edad, empieza a necesitar un descansito de vez en cuando.

"Starboard is right"

Sigo con mi lectura de Moby Dick. Capítulo 49 de 135, and counting, a falta de 21 días para que termine el mes y la apuesta. No tiene tanto mérito como parece: hay capítulos de menos de una página, como uno dedicado exclusivamente a las reflexiones que hicieron que el capitán Ahab tirara su pipa por la borda. Deep shit, que se dice.

Tuve la suerte, hace unos días, de hablar con un súbdito de la Gran Bretaña, novio de una amiga. Aparte de para practicar mi inglés hablado durante un buen rato (o más bien, acuchillarlo con alevosía y ensañamiento), me sirvió para comentar el tema de Moby Dick y aclarar de una vez por todas una de esas preguntas que siempre nos cogen desprevenidos en el Trivial: ¿qué lado es babor, y qué lado es estribor?

Resulta que, aparte de descubrirme el Pickle, Phil (que es el nombre del interfecto) también aclaró esa duda de forma tajante. Hablando sobre eso de que siempre era complicado saber dónde estaba estribor (starboard en inglés) y babor (larboard o port), porque en el libro suponían que todo el que lo leía ya lo sabía, él sentenció: starboard is right. Y punto. "Estribor es a la derecha". Nada de dudar, nada de pensar: starboard is right. Es un mantra.

Parece una tontería, pero por todo lo asociado a cómo surgió la pregunta y cómo (y de quién) vino la respuesta, seguro que no me olvidaré nunca.

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