Literatura

Libros y otras cosas de papel.

Un bodrio sin fin

He acabado de leer Un mundo sin fin, de Ken Follet. La afamada secuela a Los pilares de la tierra. Estaba hasta las narices del libro. Me alegro de haberlo acabado.

El libro presenta a unos personajes en los primeros capítulos y luego los acompaña a lo largo de su vida, narrando lo que les sucede. De fondo, la Peste Negra y la Guerra de los Cien Años. Cerca de 1200 páginas llenas de intrigas, sexo, muerte, sangre y lágrimas.

Se podría simplificar el argumento diciendo que al principio del libro se presentan a los buenos y a los malos, que más o menos ya vas viendo de qué palo van, y al final cada uno tiene su merecido. Por el medio, hay algunos personajes nuevos que no tienen demasiada importancia, y los personajes principales se lían entre sí como si fuera "Sensación de vivir". También lloran sin parar: perdí la cuenta de las veces que leí la expresión "ojos arrasados en lágrimas". Cuéntenlas por mí si leen el libro.

El libro se me hizo demasiado largo porque no le vi un rumbo claro. En una historia partes de una situación estable que, por cualquier razón, se desequilibra. Neo descubre lo que es Matrix, Connor Rooney mata a McGovern y el hijo de Sullivan lo ve (Camino de Perdición), una gripe mortal llamada Captain Trips mata al 90% de la población mundial (The Stand), Frodo hereda el anillo de su tío Bilbo, R2-D2 aparece en la granja de humedad del tío de Luke Skywalker con un mensaje secreto ... ese mazazo que destroza el status quo es lo que te hace seguir leyendo. ¿Cómo afectará a los personajes? ¿Cómo se resolverá esa tensión? ¿Cómo se llegará otra vez al equilibrio?

En "Un mundo sin fin" no hay algo tan claro como eso. Está más o menos claro cómo empieza todo, pero más que mazazo es un golpecito. Después de 1200 páginas, cuando descubres cuál era el gran secreto que llevaba oculto casi cuarenta años ves que ya no tiene importancia. Acaba siendo sólo una baza menor en uno de los "arcos argumentales" del libro.

Hay desengaños amorosos, violaciones, infidelidades, hijos ilegítimos, amores no correspondidos ... y sexo, mucho sexo. No me había dado cuenta hasta que me lo mencionaron, y luego me di cuenta de que no había capítulo sin algo de carnaza.

A veces parece que el argumento avanza, y que ya se dirige hacia algún sitio, y de repente pasa algo más o menos predecible que retrasa otras 100 páginas más el desenlace. Pasé la última mitad del libro pensando que la historia había sido estirada más allá de lo razonable. El libro está muy bien escrito: a pesar de que estás deseando dejarlo, sigues leyéndolo porque no bien acaba de resolverse un lío ya está otro en marcha. No te gusta, pero no puedes dejarlo. Como una droga: sabes que es mala, pero estás enganchado.

Y luego están los parecidos razonables con "Los pilares de la tierra". El personaje principal masculino bueno que es un artesano (y que es el que tiene el objetivo de construir algo grande; en el primer libro era la catedral). El personaje principal femenino bueno, novia/esposa del anterior, mujer de carácter y voluntariosa, líder natural y buena comerciante. El noble malvado que hace la vida imposible a los personajes buenos, y que tiene un ayudante amoral y de fidelidad a prueba de bombas para ayudarle en sus fechorías. El religioso intrigante con ansias de poder que, también, se enfrenta a los personajes buenos. ¿Les gustaron esos personajes en el primer libro? Felicidades, han vuelto (son sus descendientes) en éste.

Una decepción. Un rollazo. Léanlo sólo si tienen mucho tiempo libre y nada mejor a mano.

 

Más libros

Hacía mucho tiempo que no comentaba los últimos libros que he leído. Tanto, que he tenido que ir a the pila de libros (parafraseando a Jacobo) y a la lista de posts para ver cuáles tocaban ahora.

The Weefree Men, de Terry Pratchett. Una historia sobre una niña que aprende que es bruja cuando su hermano es secuestrado por un hada malvada, y en su ayuda acude una tribu de guerreros fieros, de piel azul, vestidos con kilts escoceses ... y de unos 15cm de alto, aproximadamente. Un cuento de hadas no demasiado tradicional al estilo (supongo que) habitual de Pratchett. A mí no me gustó demasiado (me pareció un poco simple), pero a Harapos le encantó. Aunque ella es fan de Pratchett de siempre, si no me equivoco; yo no había leído nada de él hasta ahora.

Ojos de dragón, de Stephen King. Una historia de fantasía medieval bastante típica: un príncipe de un reino cualquiera que, tras la muerte de su padre el rey, es apartado del trono que le pertenece por su hermano y un mago malvado (de nombre Randall Flagg, uno de los malos habituales de las obras de King). He leído sólo tres libros de Stephen King: La Zona Muerta, The Stand ("Apocalipsis", en español) y éste; y de ellos, el primero me pareció el mejor. Lo que tienen todos en común es que se leen muy bien. Enganchan. Lees y lees no tanto porque estés disfrutando la lectura (paladeándola, como quien dice) como porque quieres ver cómo se desenreda todo el lío que se plantea. No me parece algo malo, pero a veces al acabar te quedas con la sensación de que has perdido un poco el tiempo. Que no era para tanto. Algo de esto me pasó con este libro: como pasar, sólo pasan tres cosas importantes; pero como King las cuenta muy bien, te va liando de una a otra y te tragas las 200 páginas en un periquete.

El Guerrero nº 13, de Michael Crichton. Originalmente, "Devoradores de cadáveres". Pensaba que ya había comentado este libro, pero estuve buscando entre los posts pasados y no lo encontré. Si la review es repetida, se fastidian. Lean otros weblogs, leñe, que hay miles por ahí adelante languideciendo sin lectores.

Bueno, como decía: el libro original se llama "Devoradores de cadáveres", pero desde que se hizo la película llamada El guerrero nº 13 (protagonizada por Antonio Banderas) se sacó una edición con ese título y la foto del ínclito como portada. El libro pretende ser la crónica de Ahmad Ibn Fadlan sobre su viaje desde su Bagdad natal a las tierras septentrionales (Bulgaria, originalmente) como embajador del califa. El designio es en realidad una expulsión por problemas de faldas del amigo Ahmad con una de las mujeres de un ricachón de la ciudad. En su viaje, el embajador se ve implicado en la misión de un rey vikingo, Bullywif (otra forma del nombre Beowulf), que es llamado por otro rey para ayudarle a vencer a un enemigo atávico: los Wendol, seres primitivos parte humanos y parte osos (según dice la leyenda). El libro es un retelling de la leyenda de Beowulf, que Crichton escribió como parte de un reto lanzado por otro escritor que decía que la leyenda era aburrida. Visto el éxito de libro, imagino que Crichton ganó el reto.

Unto a good land, de Vilhem Moberg. Éste es la segunda parte de la tetralogía The Settlers, que cuenta las aventuras de una familia de emigrantes suecos a los EEUU en el siglo XIX. En aquella época hubo muchos suecos que emigraron a diferentes partes de EEUU, especialmente Minessota (que es parecida por clima y entorno a su país de origen), buscando una vida mejor o libertad religiosa. Además de la familia de Karl Oskar Nilsson, otros paisanos de la parroquia de Lujder emigran también. Ya escribí algo del primer libro antes; el segundo parte desde el momento en que Karl Oskar pone el pie en el puerto de New York hasta el momento en que pasan su primer año en el nuevo mundo, pasando por todo su viaje desde New York a Minessota. Es un libro realista y sin grandes aventuras, pero me gustó mucho. No hay héroes, sólo personas normales. De todos los libros uno acaba recordando sólo tres o cuatro momentos, y de éste me quedo con cómo explica que en Suecia todo pertenecía a otras personas: otros granjeros, la iglesia o la corona. Pero en América pasan por kilómetros y kilómetros de tierras sin dueño, esperando a que llegue alguien y las reclame. Son libres.

Por último, un libro cuya versión en película (protagonizada por John Cusack) es una de mis preferidas (al lado de Las aventuras de Ford Farlane, película de culto 100% ochentera): High Fidelity, de Nick Hornby. Va de un treintañero amargado y snob musical, dueño de una tienda de discos que sobrevive a duras penas, al que deja su novia. Es el principio de un "viaje hacia atrás" del protagonista, repasando sus cinco relaciones fracasadas más importantes para entender por qué siempre le pasa lo mismo. El libro batió en su momento el récord Guiness de referencias musicales, con razón: hay constantes referencias a canciones y grupos musicales, especialmente de las discográficas estilo Motown. El autor disfraza reflexiones bastante profundas con metáforas tan inverosímiles como (mi preferida) una sobre la pérdida de la pasión en las relaciones basada en la lencería. Aparte, los dos empleados de la tienda (distintos entre sí como el día de la noche) hacen de sidekicks del progragonista, ilustrando dos tipos de personalidad bastante habituales en los frikis musicales. Es profundo y divertido al mismo tiempo; ¿qué más se puede pedir?

Ahora estoy leyendo ... tachán ... Historia (Antología), de Heródoto. Sé lo que están pensando: "menudo coñazo". Pues sí, eso pensaba yo. Lo compré sobre todo por aumentar mi coeficiente snob. Pero leyéndolo resulta que no es tan aburrido. El estilo es curioso (aunque me recuerda mucho a Tolkien en El Silmarillion), pero una vez que te pones a leerlo, y si no te pierdes entre los nombres de dioses, pueblos y personajes (las notas al pie ayudan mucho), es bastante interesante. El libro intenta explicar los motivos y el desarrollo de las guerras Médicas, entre los griegos y los persas, unos cuatro siglos antes de Cristo. Entre los hechos que se narran está la famosa historia de los 300 espartanos que dio origen al cómic y la película. Una de las primeras cosas que aprendes es que "Lacedemón" es Esparta, y "lacedemonio" es "espartano"; algo que queda muy bien luego para las charlas casuales en las fiestas de relumbrón. Por lo demás, no es un libro que se pueda recomendar como lectura rápida, pero sí que es menos duro de lo que parece.

Y de momento nada más. Si me dejo alguno, ya lo contaré por aquí.

 

"Saga", de Tonino Benacquista

Si se junta a cuatro guionistas/escritores fracasados, de orígenes variopintos, y se les da la ocasión de hacer una serie de TV con total libertad ... ¿qué pasaría? Ésa es la premisa de Saga, de un escritor francés completamente desconocido para mí hasta ahora llamado Tonino Benacquista.

El libro trata de cómo encajan esas cuatro personalidades, qué producto resulta de su combinación artística y qué (inesperadas) repercusiones tiene sobre la sociedad francesa. Y entre medias, como decían en "Parque Jurásico", la vida se abre camino: cada guionista tiene su vida y sus planes, que no dejan de ocurrir porque se encierren en una habitación a hilar las vidas de los personajes de "Saga", que es el nombre de la serie que crean.

Los cuatro guionistas son:

  • Un guionista mayor que tuvo sus días de glorias hace treinta años
  • Una escritora de novelas de amor traicionada por su editor
  • Un guionista de películas de acción al que le han robado lo que podría haber sido su gran éxito
  • Un guionista novel para el que "Saga" es su primer proyecto importante

La novela está contada en clave de humor, escrita de forma sencilla pero salpicada de toques líricos ("dos sombras brindaban con champán") y reflexiones, con la voz de los personajes, sobre la vida y el mundo de la TV y el cine. Hay referencias frecuentes a programas de TV y películas famosas, algunas (la de Ingmar Bergman) insertadas de forma muy graciosa. Es un libro divertido, no demasiado largo (sobre las 300 páginas) y con un final sorprendente ... aunque tampoco me gustó demasiado. Yo hubiera acabado el libro un poco antes: el último capítulo me parecía innecesario. Te saca un poco de todo el mundillo de la TV y el cine en el que te había metido desde el principio.

Por lo demás, los personajes son entrañables y se los "cala" rápido. Todo el libro está contado desde el punto de vista del guionista novel, que es el nexo de unión de los demás. Es una persona joven y con problemas de pareja, obsesionada por su trabajo y con ganas de comerse el mundo. Cae bien desde el principio, lo que es una gran ayuda a la hora de seguir leyendo.

Muy recomendable. No sé cómo de fácil será de conseguir (a mí me lo dejaron), pero merece la pena buscarlo.

"No es país para viejos", de Cormac McCarthy

Pues sí. No vi la película, pero leí el libro (justo al revés de lo que se suele decir).

El argumento es bastante conocido a estas alturas: Moss, un veterano del Vietnam que vive en la frontera entre los USA y México, encuentra los restos de una pelea entre narcos: coches, sangre ... y una maleta con algo más de dos millones de dólares. Se la lleva y entra en el juego de los narcos y un asesino sin conciencia, Chigurh, que, entre otras cosas, decide la vida o la muerte de la gente basándose en una tirada a cara o cruz. Siguiendo el rastro de sangre que dejan está el sheriff Bell, mayor y filósofo aficionado, que no puede más que llegar tarde a todos los acontecimientos que protagonizan Moss y Chigurh.

El veredicto breve: corto, intenso y un poco flojo al final. Merece la pena, pero los últimos capítulos son algo así como un epílogo extendido en el que Bell reflexiona sobre la vida y los tiempos actuales, sin tener demasiada relación con la historia. O a lo mejor sí. Como de costumbre, seguro que se me escapa algo. Hay en concreto un capítulo en el que Bell habla con un tío suyo que no aporta nada, pero nada, a la historia. Directamente, quiero decir. Es como si la historia no fuera más que un accesorio para la parte importante de verdad, los arranques filosóficos de Bell. A lo mejor McCarthy quería escribir el rollo éste de Bell filosofando pero metió la historia de Moss y la maleta de los dos millones de dólares para enganchar al público. Estas cosas pasan.

Me llamó la atención el estilo de McCarthy. Especialmente cómo no usa ni una sola coma en medio de una frase, lo hace todo a base de "y". Por ejemplo, esta frase:

Entré en la cafetería, cogí el periódico, me senté a una mesa y llamé a la camarera.

En estilo mccarthiano sería:

Entré en la cafetería y cogí el periódico y me senté a una mesa y llamé a la camarera.

Que es raro, pero funciona. Es como si tuvieras que leerla en alto sin parar a respirar y llegaras al final de la frase apurando para no quedarte sin aire. No tengo números, pero yo diría que eso hace que el libro se lea un 13% por ciento más rápido que si tuviera comas. Aproximadamente. Podría ser un 14%. O un 13.5%.

Otro quirk de McCarthy: los diálogos. No hay marcas de diálogo. Lo que dice un personaje y otro se separa sólo con puntos y aparte. Hay las indicaciones habituales de "dijo X", pero no están separadas de lo que dicen por comillas ni nada parecido. No es tan molesto como el estilo de Saramago (al menos en "La caverna", que es el único que empecé a leer), y al cabo de un rato te acostumbras.

El libro se lee bien y hasta las reflexiones finales engancha bastante. Recomendado, aunque sea sólo por comparar con la película.

"Los hombres que no amaban a las mujeres", de Stieg Larsson

Como inauguración de la oficiosa serie de entradas "Libros leídos estas navidades o casi en navidades", hoy les voy a hablar del libro Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. Es el primero de la "trilogía Millenium", compuesta por éste, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y otro que no sé qué título tendrá. En sueco es Luftslottet som sprängdes, pero viendo las diferencias de traducción que hay desde el título original al español, es imposible saber cómo acabará llegando aquí.

Antes de nada, espero que si leen la trilogía no les guste demasiado, porque es poco probable que lean más libros de este autor. Murió en el 2004, y la trilogía es póstuma.

(Siento el brote de humor negro. La muerte no debería ser motivo de risa, pero soy una mala persona.)

El libro va de un periodista, Mikael Blomvist, que es reclutado para investigar la desaparición de la sobrina de un ricachón sueco venido a menos. Problemas: ocurrió hace 36 años, y ni la policía ni las pesquisas personales de Henrik Vanger (el ricachón) han encontrado nada durante ese tiempo; y para complicarlo más, cuando ocurrió tanto la desaparecida como todos los posibles asesinos o secuestradores estaban en una pequeña isla propiedad de la familia Vanger. Contará con la ayuda de Lisbeth Salander, una anoréxica e introvertida hacker que puede averiguarlo todo de cualquiera, si se lo propone.

El libro es un relato policíaco con un inevitable protagonista apuesto, inteligente, de éxito profesional pero que por culpa de un malísimo empresario millonario ha caído en desgracia para el mundo editorial y público. Además, tiene la desgracia de tener una amante guapa y rica que, encima, tiene un marido que ve bien la relación extramatrimonial de su esposa. Incluso son amigos. Sí, sí: "hay que joderse". Eso mismo pensé yo.

A pesar de eso, el personaje no se hace completamente odioso. Es más, uno desea que tenga éxito y descubra qué es lo que le pasó a Harriet (la desaparecida). Más que nada, porque el libro se hace un tanto lento. Llega un momento, cerca del final, que el autor aprieta el acelerador y todo ocurre a gran velocidad (y si leen el libro, verán que la expresión es muy adecuada), pero eso es tras pasar por un par de cientos de páginas en los que ... bueno, no pasan demasiadas cosas. Hay mucha investigación, conocemos mejor a la coprotagonista (Lisbeth) y vemos que su vida es un tanto complicada, también conocemos mejor al jefe de Lisbeth y al clan Vanger ... y sobre todo, sobre todo, somos agobiados por un montón de detalles excesivos que, entre nosotros, me parecieron pedantes: ¿qué narices me importa a mí si el protagonista tiene un Apple G4 con un PowerPC a 1GHz? ¿No llegaba con decir "tiene un portátil"? Si fuera lo único no me importaría, pero hay mucho de eso, de decir exactamente qué es lo que usan los protagonistas ... en ciertas cosas. Supongo que las que también usaba (o mejor conocía) el autor. Y se le ve el plumero, porque te dice lo del portátil pero luego otro personaje "tiene un Saab". Así, en abstracto. ¿Por qué no me dices cuántos cilindros tiene y si lleva aceite con aditivos especiales, ya puestos? ¿De qué raza era la vaca de la que se sacó el cuero de los asientos?

En fin. A pesar de todo, y sé que es contradictorio después de descargar todo ese veneno, el libro se lee bien. Yo le quitaría unas cien páginas, así a ojo, pero tampoco voy a ir ahora de experto en literatura. Lo leí entero, y últimamente (a medida que el número de libros de mi colección crece, mi tiempo libre decrece, y se acumulan los libros que no he leído aún) descarto pronto los libros que me aburren. El libro es uno de los superventas en España, y eso será porque soy uno de los pocos a los que les pareció entretenido, pero tampoco nada del otro mundo.

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