Literatura

Libros y otras cosas de papel.

"No es país para viejos", de Cormac McCarthy

Pues sí. No vi la película, pero leí el libro (justo al revés de lo que se suele decir).

El argumento es bastante conocido a estas alturas: Moss, un veterano del Vietnam que vive en la frontera entre los USA y México, encuentra los restos de una pelea entre narcos: coches, sangre ... y una maleta con algo más de dos millones de dólares. Se la lleva y entra en el juego de los narcos y un asesino sin conciencia, Chigurh, que, entre otras cosas, decide la vida o la muerte de la gente basándose en una tirada a cara o cruz. Siguiendo el rastro de sangre que dejan está el sheriff Bell, mayor y filósofo aficionado, que no puede más que llegar tarde a todos los acontecimientos que protagonizan Moss y Chigurh.

El veredicto breve: corto, intenso y un poco flojo al final. Merece la pena, pero los últimos capítulos son algo así como un epílogo extendido en el que Bell reflexiona sobre la vida y los tiempos actuales, sin tener demasiada relación con la historia. O a lo mejor sí. Como de costumbre, seguro que se me escapa algo. Hay en concreto un capítulo en el que Bell habla con un tío suyo que no aporta nada, pero nada, a la historia. Directamente, quiero decir. Es como si la historia no fuera más que un accesorio para la parte importante de verdad, los arranques filosóficos de Bell. A lo mejor McCarthy quería escribir el rollo éste de Bell filosofando pero metió la historia de Moss y la maleta de los dos millones de dólares para enganchar al público. Estas cosas pasan.

Me llamó la atención el estilo de McCarthy. Especialmente cómo no usa ni una sola coma en medio de una frase, lo hace todo a base de "y". Por ejemplo, esta frase:

Entré en la cafetería, cogí el periódico, me senté a una mesa y llamé a la camarera.

En estilo mccarthiano sería:

Entré en la cafetería y cogí el periódico y me senté a una mesa y llamé a la camarera.

Que es raro, pero funciona. Es como si tuvieras que leerla en alto sin parar a respirar y llegaras al final de la frase apurando para no quedarte sin aire. No tengo números, pero yo diría que eso hace que el libro se lea un 13% por ciento más rápido que si tuviera comas. Aproximadamente. Podría ser un 14%. O un 13.5%.

Otro quirk de McCarthy: los diálogos. No hay marcas de diálogo. Lo que dice un personaje y otro se separa sólo con puntos y aparte. Hay las indicaciones habituales de "dijo X", pero no están separadas de lo que dicen por comillas ni nada parecido. No es tan molesto como el estilo de Saramago (al menos en "La caverna", que es el único que empecé a leer), y al cabo de un rato te acostumbras.

El libro se lee bien y hasta las reflexiones finales engancha bastante. Recomendado, aunque sea sólo por comparar con la película.

"Los hombres que no amaban a las mujeres", de Stieg Larsson

Como inauguración de la oficiosa serie de entradas "Libros leídos estas navidades o casi en navidades", hoy les voy a hablar del libro Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. Es el primero de la "trilogía Millenium", compuesta por éste, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y otro que no sé qué título tendrá. En sueco es Luftslottet som sprängdes, pero viendo las diferencias de traducción que hay desde el título original al español, es imposible saber cómo acabará llegando aquí.

Antes de nada, espero que si leen la trilogía no les guste demasiado, porque es poco probable que lean más libros de este autor. Murió en el 2004, y la trilogía es póstuma.

(Siento el brote de humor negro. La muerte no debería ser motivo de risa, pero soy una mala persona.)

El libro va de un periodista, Mikael Blomvist, que es reclutado para investigar la desaparición de la sobrina de un ricachón sueco venido a menos. Problemas: ocurrió hace 36 años, y ni la policía ni las pesquisas personales de Henrik Vanger (el ricachón) han encontrado nada durante ese tiempo; y para complicarlo más, cuando ocurrió tanto la desaparecida como todos los posibles asesinos o secuestradores estaban en una pequeña isla propiedad de la familia Vanger. Contará con la ayuda de Lisbeth Salander, una anoréxica e introvertida hacker que puede averiguarlo todo de cualquiera, si se lo propone.

El libro es un relato policíaco con un inevitable protagonista apuesto, inteligente, de éxito profesional pero que por culpa de un malísimo empresario millonario ha caído en desgracia para el mundo editorial y público. Además, tiene la desgracia de tener una amante guapa y rica que, encima, tiene un marido que ve bien la relación extramatrimonial de su esposa. Incluso son amigos. Sí, sí: "hay que joderse". Eso mismo pensé yo.

A pesar de eso, el personaje no se hace completamente odioso. Es más, uno desea que tenga éxito y descubra qué es lo que le pasó a Harriet (la desaparecida). Más que nada, porque el libro se hace un tanto lento. Llega un momento, cerca del final, que el autor aprieta el acelerador y todo ocurre a gran velocidad (y si leen el libro, verán que la expresión es muy adecuada), pero eso es tras pasar por un par de cientos de páginas en los que ... bueno, no pasan demasiadas cosas. Hay mucha investigación, conocemos mejor a la coprotagonista (Lisbeth) y vemos que su vida es un tanto complicada, también conocemos mejor al jefe de Lisbeth y al clan Vanger ... y sobre todo, sobre todo, somos agobiados por un montón de detalles excesivos que, entre nosotros, me parecieron pedantes: ¿qué narices me importa a mí si el protagonista tiene un Apple G4 con un PowerPC a 1GHz? ¿No llegaba con decir "tiene un portátil"? Si fuera lo único no me importaría, pero hay mucho de eso, de decir exactamente qué es lo que usan los protagonistas ... en ciertas cosas. Supongo que las que también usaba (o mejor conocía) el autor. Y se le ve el plumero, porque te dice lo del portátil pero luego otro personaje "tiene un Saab". Así, en abstracto. ¿Por qué no me dices cuántos cilindros tiene y si lleva aceite con aditivos especiales, ya puestos? ¿De qué raza era la vaca de la que se sacó el cuero de los asientos?

En fin. A pesar de todo, y sé que es contradictorio después de descargar todo ese veneno, el libro se lee bien. Yo le quitaría unas cien páginas, así a ojo, pero tampoco voy a ir ahora de experto en literatura. Lo leí entero, y últimamente (a medida que el número de libros de mi colección crece, mi tiempo libre decrece, y se acumulan los libros que no he leído aún) descarto pronto los libros que me aburren. El libro es uno de los superventas en España, y eso será porque soy uno de los pocos a los que les pareció entretenido, pero tampoco nada del otro mundo.

"Lo mejor de los premios Nebula", volúmenes 1 y 2

Ok, lo primero: lo que han visto precediendo a esta entrada son dos elementos de mi wishlist (que no sé si he configurado bien para que sea pública; prueben, por favor). "wishlist" es un módulo de Drupal que permite crear listas de cosas deseadas, y que uso para apuntar lo que tengo intención de comprar en cuanto el tiempo, el dinero y la memoria me lo permitan. Cada elemento se publica como una entrada nueva, lo que es un comportamiento que no esperaba y que no tengo muy claro cómo cambiar. Pero como del todo no me disgusta, lo voy a dejar. Ahora ya saben qué regalarme si les sobra el dinero.

Volviendo al título de este post, recientemente he acabado de leer los libros Lo mejor de los premios Nebula, volúmenes 1 y 2. Es una colección de relatos y novelas cortas (poco más que un relato, en realidad) seleccionadas de entre los premiados entre los años 1967 y 1985. Entre los autores de la colección se encuentran algunos que de los que había oído hablar, otros (sólo dos) de los que ya había leído algo y unos cuántos que no conocía.

(pinchen en Leer más para ver toda la entrada; es larga y no quería spamear el Planet de GPUL con un tocho, como otras veces)

"The Lord of the Flies" y "To Kill a Mockingbird"

No es que lea libros a pares. Es sólo que hablo sobre ellos en batches. Los dos últimos que he leído son The Lord of the Flies, de William Golding, y To Kill a Mockingbird, de Harper Lee. Ambos tienen entradas en Wikipedia, por si no les llega lo que yo les cuente de ellos.

The Lord of the Flies habla de cómo la civilización es algo frágil que se pierde en cuanto desaparece la fuerza exterior que nos la impone. Un conjunto de niños británicos sobreviven a un accidente de avión que los deja aislados en una isla desierta, y se organizan entre ellos de forma parecida a lo que han visto en sus ciudades de origen. Así escogen a un jefe democráticamente y definen cargos, derechos y deberes para los miembros de su pequeña sociedad. Pero como la cabra siempre tira al monte (que sería otra forma de resumir el libro), poco a poco va desapareciendo el civismo para dar lugar a la verdadera (según Goldwin) naturaleza humana. Y no es agradable.

El mensaje de Goldwin es: somos malos. Somos malos, y sólo somos buenos si tenemos a alguien superior en fuerza que nos mantenga a raya. En el libro, los personajes hacen cosas terribles; pero no empiezan así. Son niños normales, como los que fuimos o conocimos nosotros. Es fácil ver en alguno de los personajes a alguien conocido. Cuando llegan a la isla son buenos chicos, aunque se pueda ver en alguno la semilla de lo que serán. Pero en cuanto la influencia de la civilización se extingue, se vuelven más y más salvajes. Al final, a los niños criados en selectos colegios ingleses no es posible distinguirlos de cualquier tribu salvaje.

El libro se lee bien: es corto, con mucho diálogo y al final muy intenso. El final llega casi de repente, por sorpresa. Muy recomendable.

Y cambiando totalmente de tono, To Kill a Mockingbird. Es un libro que muestra, desde el punto de vista de una niña de pocos años (el libro cubre tres o cuatro de ellos), un juicio que se celebra en Maycomb County, Alabama, en los años 30 del siglo XX. Ya se pueden imaginar el sitio: un pueblo pequeño, pobre, con familias blancas de rancio abolengo con más orgullo que dinero, y una población negra que dejó de ser esclava hace poco. Lo que no quita que sigan teniendo los peores trabajos, que les paguen una miseria y que vivan casi en chabolas. Y que muchos blancos todavía piensen que son superiores a ellos.

El conflicto vendrá cuando el padre de Jean Louise, Atticus Finch, abogado, tiene que hacer de defensor en un caso que le enfrentará a gran parte de sus vecinos. Hasta ese momento (sobre un cuarto del libro), todo son recuerdos de los veranos que Scout (el mote de Jean Louise) pasa jugando con su hermano Jeremy (aka Jem) y su amigo Dill. Se hace un poco lento, pero luego acelera.

Es un libro tierno. Está contado por una niña rebelde, a la que le gusta pelearse con otros niños si se meten con ella y a la que no le gusta nada vestirse o hacer cosas "de chicas". Todos los personajes son memorables: Scout, la que cuenta la historia; su hermano Jem, en la peligrosa edad de la adolescencia, que cree que lo sabe todo; su padre Atticus, siempre calmado salvo en los momentos más tensos; la mujer negra que hace de cocinera, "chacha" y niñera, Calpurnia; Dill, el amigo y "prometido" de Scout; y toda una galería de personajes del pueblo que uno acaba distinguiendo y reconociendo por su forma de hablar y de actuar.

Lo mejor de libro es cómo consigue meterte en Maycomb County, como si fueras un vecino más. Acabas conociendo a todos los vecinos, sus peculiaridades, sus virtudes y defectos. A veces es confuso por la cantidad de nombres, pero merece la pena.

Muy recomendable también. Hacía mucho tiempo que no me gustaba tanto un libro. De hecho, un par de días después de acabarlo pasé por una librería (tengo tropecientos libros todavía por leer, pero ...), y cuando vi unos libros de ciencia-ficción de los típicos que compraría ... No sé, buscaba otra cosa. Quería más personajes "humanos", que me pudiera creer, que tuvieran personalidad; y no sólo unos personajes de cartón piedra que están ahí para contarnos lo listo que es el autor que ha tenido una idea tan brillante (que es de lo que va casi toda la ciencia-ficción, sinceramente).

Al final compré dos libros de ciencia-ficción igual, pero eso es otra historia.

To Kill a Mockingbird fue premio Pulitzer, por si les ayuda a decidirse. Hay una película de 1962 protagonizada por Gregory Peck (en el papel de Atticus) que no he visto todavía, pero veré.

Siguientes a leer: los dos libros que compré, "Lo mejor de los premios Nebula" (de 1965 a 1987), volumen 1 y 2. Había una oferta y me salieron a 6€ (en la librería Fonseca, de Santiago de Compostela; creo que es bastante conocida). Ya les contaré.

"La isla de Odín" y "El zorro ártico"

Aprovechando que ya estamos otra vez online, voy a hablarles de los dos últimos libros que he leído: "El zorro ártico", de Sjón (pseudónimo de Sigurjón Birgir Sigurðsson, autor islandés) y "La isla de Odín", de Janne Teller (autora danesa).

Antes de nada, aclaro que compré los dos libros en un arrebato, porque los vi en un anuncio de Casa del Libro y me parecieron interesantes. Ya entenderán por qué digo esto.

El zorro ártico lo leí en dos horas, en la playa. Y no lo entendí. Cuenta, de forma enrevesada ... bueno, no sé muy bien qué cuenta. Por un lado está un sacerdote que está cazando a un zorro; por otro, un ¿herbolario? que adopta a una chica deficiente, que muere y luego resulta ser la hija del sacerdote, que tenía una vida pasada oculta. Sí, les he reventado el libro, y ya pueden agradecérmelo.

El autor del libro tiene el pseudónimo de Sjón, sacado de su nombre (Sigurjón); que resulta que significa "visión". Un pseudónimo sin pretensiones, vaya. Si hubiera tenido algo de cabeza y hubiera buscado información sobre el señor éste antes de comprar el libro (por ejemplo, aquí), hubiera visto que es famoso por ser letrista de Björk. Eso debería haberme servido de advertencia.

El libro (título original: Skugga-Baldur, una criatura mítica islandesa mezcla de gato y zorro) ganó un premio de literatura en el 2005. A mí no me gustó. Quizás a ustedes sí.

La isla de Odín me llevó bastante más tiempo. Es un libro de tamaño "estándar", unas 500 páginas. La premisa es ésta: un pequeño anciano aterriza por error en una isla situada en el estrecho entre los países del Norte Nórdico y el Sur Nórdico, de larga y cruenta historia común. El anciano, de nombre Odín, sale de la isla y llega al Sur Nórdico buscando un veterinario que arregle la pata de su yegua voladora Rigmarole. Pero su llegada y la imposibilidad de identificarlo a él o a la isla de la que ha salido está a punto de desatar la guerra entre ambos países, aparte de causar mucho revuelo político y religioso. Hay abundante crítica social disfrazada de sátira, y la inevitable historia de amor medio increíble (por ridícula; pero como soy hombre, no tengo sensibilidad y seguro que mi opinión no cuenta).

El libro está bien. Es entretenido. Uno llega al final con la esperanza de que pase algo increíble y se le revele el misterio de por qué nadie conoce la isla de Odín o quién es Odín de verdad (algo que, si les digo que es tuerto, ustedes adivinarán); pero me quedé un poco insatisfecho con el resultado. No estalla ninguna Estrella de la Muerte ni se descubre lo que es Matrix, por usar términos cinematográficos.

En general: bah. Psé psé. Un 6.5 de puntuación: llena tiempo pero no deja huella. Encaja más como libro infantil, para niños de 8 a 15 años: está bien escrito, los personajes son fáciles de entender (no hay mucha introspección ni profundidad en ninguno de ellos) y la historia tiene miga.

La autora es Janne Teller, danesa. Por lo que veo en su web, el libro refleja la situación actual de escandinavia. Supongo que, entonces, el "Sur Nórdico" es Dinamarca y el "Norte Nórdico" es Suecia. Seguro que, conociendo más la historia de ambos sitios, tiene más gracia.

Y de momento no hay más. Estoy leyendo un tocho sobre quiénes fueron los indoeuropeos originales (In search of the Indo-Europeans, de J. P. Mallory), un tanto coñazo pero interesante por momentos, y también The lord of the flies, de William Golding, un clásico de la literatura anglosajona. Cuando los acabe verán una review aquí.

Syndicate content